Enigma

ENIGMA
Cifrar y descifrar mensajes es necesario para la seguridad cuando existen enemigos. En la II guerra mundial los alemanes utilizaron esta máquina para esconder sus mensajes, pero científicos aliados, dirigidos por Alan Turing, lograron descifrarlos. Es muy interesante ver su funcionamiento y su historia. Hay simuladores web y mobile y hasta una película titulada Enigma. Foto Dominique Pipet

15 pensamientos en “Enigma

    • Es una máquina de escribir, sí. Pero una muy peculiar.

      La idea es que si pulsas la letra “E” por ejemplo, en lugar de escribir la letra “E” (que sería lo normal) la máquina enigma, escribía otra letra distinta. Pero… ¿Cuál exactamente? Bueno, pues eso dependía de la configuración de los engranajes y rodillos que hacían funcionar la máquina.

      Y éstas configuraciones se podían variar manualmente. Los rodillos, por ejemplo, están a simple vista en la fotografía: son esas ruedas dentadas justo encima del panel de teclas.

      El efecto era reversible con la misma máquina. Es decir, si un día cualquiera la máquina estaba configurada para que al pulsar la letra “E” escribiese la letra “S”, al pulsar la letra “S” se obtendría la letra “E”.

      De esta manera los soldados de la Werhmatch y la Kriegsmarine (que eran quiénes tenían máquinas de este tipo) podían intercambiarse mensajes sin que el enemigo los pudiese comprender. Mediante un proceso sencillo: se pactaba una configuración concreta de la máquina. Se escribía el mensaje con la máquina enigma, que lo convertía en un texto incomprensible. Y luego se envíaba (el texto incomprensible) por radio. Para que al final, el receptor del mensaje lo descifrase con su propia máquina enigma.

      Si no tenías una máquina de este tipo (o incluso si la tenías, si no te sabías la configuración que estaban usando ese día) sólo podías interceptar el mensaje radiado, que estaba formado por letras sin sentido. De manera que los alemanes confiaban en que este era un sistema seguro para sus comunicaciones de guerra y espionaje.

      Con lo que no contaban es que un grupo de matemáticos fue capaz (en plena guerra) de construir otra máquina (llamada Bombe) que era capaz, a la vez, de adivinar la configuración que estaban usando los alemanes un día en concreto, y después descifrar los textos codificados como si se tratase de una Enigma de verdad.

      Y todo esto simplemente estudiando detenidamente los textos cifrados y pensando muuuuuucho sobre elllo.

      La historia es algo más complicada e interesante de lo que la he resumido aquí. Pero si queréis más, os recomiendo la serie de entradas sobre el tema en Kriptópolis, que está mucho mejor.

  1. Pingback: Encriptación | Fotomat

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